
Probablemente usted también ha visto los titulares de prensa que destacan que 5 o 10 empresas concentran una parte enorme del mercado accionario de Estados Unidos, o que las empresas tecnológicas encabezan los rankings de mayor valor en bolsa. Es el caso de las “Siete Magníficas”, las siete empresas de Estados Unidos con mayor capitalización bursátil, que hoy pesan cerca de 22% de todo el mercado accionario mundial (imagen 1). La verdad es que no hay nada nuevo en eso: no es inusual que el mercado se concentre en un puñado de acciones.
La pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿estamos frente
a una nueva normalidad o a una vieja normalidad? Veamos qué dicen los datos. Como muestra la imagen 2, las 10 mayores acciones pesaron cerca de 33% del mercado estadounidense en la década de 1930, bajaron a poco más de 10% a mediados de los años 90 y hoy están de vuelta en torno a 35%. La mayor empresa individual llegó a representar cerca de 11% del mercado a comienzos de los años 30 (AT&T) y hoy supera levemente el 6% (Nvidia). Este fenómeno ya lo conocemos, solo cambian los nombres de sus protagonistas.

Cambian los nombres, no el patrón
En cada época el liderazgo ha cambiado de manos: AT&T, General Motors, IBM, Exxon, General Electric, Microsoft, Apple y Nvidia. Que hoy unas pocas empresas lideren el mercado no significa que ellas serán las líderes del futuro. La imagen 3 muestra que en 1980 las 10 mayores eran IBM, AT&T, Exxon y General Motors, entre otras. En 2025 lideran Apple, Nvidia y Microsoft. Los nombres cambiaron, pero la historia ya la conocemos. AT&T, General Electric y General Motors figuraron por décadas entre las 10 mayores de Estados Unidos. AT&T ofreció en 1946 el primer servicio de telefonía móvil, y General Electric nació con la ampolleta de Edison y luego desarrolló las fluorescentes, las halógenas y las LED.

Que las empresas más innovadoras de cada época dominen el mercado bursátil es una vieja normalidad. Hoy el relato es la inteligencia artificial; antes fueron el teléfono, la electricidad o el automóvil. Cambia la tecnología, no el patrón.
¿Se desinflan los gigantes?
¿Y qué pasa cuando una empresa llega a la cima, es decir, al grupo
de las 10 mayores de Estados Unidos? Lo muestra la imagen 4. Antes de ingresar al top 10, esas acciones superaban ampliamente al S&P 500, y esa ventaja era mayor mientras más cerca estaban de entrar. Una vez dentro, el escenario es otro: la ventaja prácticamente desaparece y, a cinco y diez años, rinden menos que el índice. Los retornos extraordinarios ocurren antes de llegar a la cima, no después.

¿Por qué pasa esto? Porque las expectativas sobre el desempeño de una compañía ya están reflejadas en el precio de su acción. Si la empresa resulta excelente, pero menos de lo que el mercado esperaba, su precio se resiente igual.
La conclusión es simple, la única constante es el cambio, y cuanto más cambian las cosas, más se mantienen igual. Los tipos de empresas que lideran el mercado mutan con el tiempo, pero que un grupo reducido de acciones represente una porción muy grande del mercado no es una novedad, es la misma historia con otro nombre.
Nadie sabe cuáles serán las próximas empresas en la cima, ni
cuánto tiempo se quedarán allí. Por eso, tenga claro que lo que sí está en sus manos es la diversificación, exposición a una amplia gama de empresas, sectores y países, costos bajos y la disciplina de mantenerse invertido a través de los ciclos. Una cartera así no depende de acertar cuál será la próxima gran historia.
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