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David Booth: Invertir con Tranquilidad

Por más de 25 años, Capital Advisors ha difundido la filosofía de inversiones desarrollada por los académicos más relevantes en las finanzas de inversión, varios de ellos reunidos en Dimensional Fund Advisors, incluidos 5 premios Nobel.

En esta oportunidad nos referimos a David Booth, cofundador de Dimensional, quien a lo largo de más de cinco décadas en la industria financiera fue construyendo un enfoque de inversión radicalmente distinto al convencional. Booth sintetiza su visión en cuatro pilares fundamentales: la incertidumbre como fuente de oportunidad, la ciencia detrás de la inversión, mantener la calma y la verdadera riqueza.

Su premisa es simple: usted ya sabe más sobre inversiones de lo que imagina. Y esto no tiene que ver con conocimientos técnicos, sino con algo más profundo y universal: su propia experiencia como ser humano.

La incertidumbre como fuente de oportunidad

Booth propone una pregunta sencilla: ¿Cómo sería el mundo sin incertidumbre? No habrían fiestas sorpresa, ver un partido de básquetbol no tendría ningún sentido. La incertidumbre no es el problema. Es exactamente lo contrario: es lo que genera oportunidades.

Si los mercados fueran predecibles y sin riesgo, no tendría sentido que las acciones ofrecieran un mayor retorno que la renta fija. Ese retorno adicional no es gratis. Es la compensación por aceptar que nadie sabe qué ocurrirá mañana.

La ciencia detrás de la inversión

Durante décadas, el mundo de las inversiones dependió del instinto y las corazonadas de algunos analistas. Eso cambió en los años 60. No en Wall Street. Sino en los laboratorios de computación en la Universidad de Chicago.

Fue ahí donde Eugene Fama demostró algo que contradijo a toda la industria: los mercados funcionan. Cada día, millones de compradores y vendedores transan miles de millones de dólares. Esa información queda incorporada en los precios de manera instantánea. El resultado es un mercado sorprendentemente eficiente. No hace falta intentar superar al mercado para tener éxito, los datos demuestran como los gestores activos obtienen resultados peores que el promedio, una vez descontadas las comisiones. La alternativa es más simple. Invertir en todo el mundo, de forma diversificada, y dejar que el ingenio humano trabaje a su favor.

Mantener la calma

Invertir es, en esencia, gestionar la incertidumbre. Igual que la vida, todos los días tomamos decisiones sin saber qué pasará. Salimos con paraguas aunque no sepamos si lloverá, postulamos a más de una universidad porque el futuro es incierto. Booth  describe el lado práctico de la inversión en cuatro principios: flexibilidad, planificación, control y silenciar el ruido.

En primer lugar la flexibilidad, al igual que en la vida, la rigidez conduce a la ruptura. En el mundo de la finanzas ocurre algo similar, estar obligados a transar en momentos específicos, sin importar si los precios son favorables o no. Adaptarse genera valor.

Todo lo que escucha en los medios financieros no es un pronóstico. Es un deseo o un temor disfrazado de análisis. Un pronóstico real, como el del tiempo, se basa en modelos sólidos. Las predicciones de mercado rara vez superan el cara o sello. No intente predecir, planifique. Un buen plan funciona tanto si el mercado sube como si baja mañana.

Usted no puede controlar el mercado, tampoco la inflación, las tasas de interés ni la próxima elección. Intentarlo solo genera ansiedad. Concéntrese en lo que si puede controlar: cuánto ahorra, las comisiones que paga y cómo gestiona sus impuestos.

Vivimos en una economía de la atención, los medios financieros no están diseñados para maximizar sus retornos. Están diseñados para mantenerlo mirando, las subidas y bajadas diarias del mercado son solo ruido. El verdadero motor es el ingenio humano detrás de las empresas, ayudando a solucionar problemas o contribuyendo a mejorar las vidas de sus clientes . Los mercados no tienen memoria,  siempre miran hacia adelante, no deje que el titular de ayer arruine su plan para mañana.

La verdadera riqueza

Hoy existen aplicaciones que suman sus cuentas, inversiones y deudas, y le dan un número. Lo llaman patrimonio neto. Es útil. Pero Booth propone una definición distinta de riqueza.

Booth, durante sus estudios de posgrado en Chicago, visitó a sus abuelos a las afueras de Kansas para Navidad. Ellos no tenían agua corriente ni calefacción central. Él, en cambio, estaba angustiado por su futuro profesional. Y sin embargo, sus abuelos, rodeados de familia, riendo y contando historias, eran genuinamente felices. Tenían casi nada y eran ricos.

La riqueza verdadera, concluye Booth, es la alineación entre su filosofía de inversión y su filosofía de vida. La pregunta que importa no es cuánto dinero tendrá al final. Es cómo quiere vivir. Y qué memorias quiere dejar.

No hay fórmulas secretas ni estrategias complicadas. Solo cuatro ideas que ya forman parte de cómo usted enfrenta la vida. El paso siguiente es simple: aplicarlas a su forma de invertir.

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