Todos recordamos cuánto costaba una barra de chocolate o una lata de bebida cuando éramos niños. Hoy, esos mismos productos cuestan más. Lo vemos en el supermercado, en la cuenta del restaurant y en las boletas de servicios. Eso es inflación: el aumento sostenido de los precios con el tiempo.
Pero el problema no es solo lo que pagamos hoy, sino lo que podremos financiar en el futuro; aquello que nos permitirá mantener un determinado nivel de vida. Y aquí es donde muchos cometen un error: creer que ahorrar es suficiente para protegerse.
El riesgo de “guardar dinero bajo el colchón”
Es natural pensar que tener dinero en efectivo es seguro. No fluctúa como las inversiones y parece estar “protegido” de caídas de mercado. Pero esta sensación de seguridad es una trampa.
El dinero en efectivo pierde poder adquisitivo con el tiempo. Aunque los depósitos bancarios puedan ofrecer tasas de interés que suenan atractivas, rara vez logran superar la inflación de manera consistente. A largo plazo, ahorrar sin invertir es casi una garantía de pérdida de valor real.
Sea inversionista, no solo ahorrante
Hay solo una manera real de ganarle a la inflación: invertir, más allá del efectivo, en bonos y acciones (a continuación, nos centraremos en las acciones porque, siendo más extremas en términos de riesgo y retorno que los bonos, han demostrado entregar también el mayor beneficio frente a la inflación).
La inflación no es solo un número en los informes económicos; es un destructor silencioso del patrimonio. Si en los últimos 20 años usted hubiera guardado su dinero en efectivo, su poder de compra habría caído significativamente: el dinero que hoy tiene en caja compraría solo el 60% de lo que compraba antes. Sin que usted lo perciba, su dinero pierde su capacidad de mantener su nivel de vida (ver imagen 1).
En cambio, si hubiera invertido en acciones, habría logrado retornos que no solo protegieron su dinero de la inflación, sino que lo hicieron crecer en términos reales (ver imagen 2).Aquí está el punto clave: invertir no significa asumir riesgos innecesarios, sino entender que el verdadero riesgo es quedarse quieto, en efectivo, sin invertir, mientras la inflación erosiona su poder adquisitivo.
El tiempo es su mejor aliado
Invertir no significa evitar la volatilidad, la cual es inherente a los mercados. Y, respecto de la inflación, invertir en los mercados accionarios significa aceptar que estos tienen altibajos, pero que a largo plazo han demostrado ser la mejor herramienta para superarla. La clave está en mantener una cartera bien diversificada (incorporando bonos y efectivo en su justa medida) y tener la paciencia y disciplina para mantener el rumbo.
La inflación es un riesgo que siempre debe tener en cuenta. Pero, con una estrategia de inversión sólida y disciplinada, es posible preservar el valor de su dinero a futuro y continuar construyendo bienestar financiero a largo plazo.
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Basado en el artículo “This is why you’re losing to inflation”, publicado por AES International
Imagen cortesía de Dimensional Fund Advisors.